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La innovación industrial como garantía de sostenibilidad

Al hablar de sostenibilidad, nos referimos a un concepto que engloba todo lo que nos rodea como sociedad. Desde el punto de vista de una empresa o un negocio, esta se podría resumir como el compromiso de ligar su actividad al largo plazo y a una manera concreta de hacer las cosas; esto pasa necesariamente por su rentabilidad, y consecuentemente, por la satisfacción de todos sus grupos de interés (desde los accionistas hasta la sociedad, pasando por clientes, proveedores, instituciones, etc…) para conseguir la llamada rentabilidad sostenible y, por tanto, la propia supervivencia de la compañía en el tiempo.

Centrémonos ahora en el ecosistema industrial y en los retos a los que éste se enfrenta desde el prisma de la sostenibilidad. Podemos dividir dichos desafíos en tres ejes principales: cuidar que la fabricación implique el menor impacto medioambiental posible, asegurar que la huella de carbono de los productos que fabrica sea mínima y ofrecer productos cuya finalidad en sí misma sea sostenible.

El primer eje está intrínsecamente unido a los procesos industriales; empezando por dónde se fabrican y acopian los compontes, hasta cómo se entregan los productos. En el propio proceso de fabricación intervienen muchos condicionantes, desde la mejora en el consumo energético hasta la digitalización de procesos que permiten optimizaciones del layout y de los recursos empleados.

El segundo eje está muy relacionado con el desarrollo de producto. El concepto de ecodiseño está ya plenamente asimilado en la industria avanzada, y ya los departamentos de I+D incorporan en sus diseños la minimización de la huella de carbono de los productos durante su completo ciclo de vida.

El tercer eje no depende tanto de la empresa sino del sector en el que pone a disposición sus productos, aunque por supuesto, las empresas pueden tomar decisiones de desarrollos para otros sectores.

Si algo tienen en común los tres ejes es que todos comparten una misma base: la innovación. Sin ella resultaría imposible el desarrollo de nuevos productos o funcionalidades de los mismos, ni se podría disponer de productos más sostenibles o  fabricarlos de una forma más sostenible. Es por esto que el concepto de innovación debe formar parte del ADN de la empresa industrial, así como de la propia sostenibilidad empresarial; ya que cualquier desarrollo, lleva su tiempo y requiere de una estrategia, dejando de lado la improvisación y las modas pasajeras.

En definitiva, la innovación es el pilar de la sostenibilidad en el sector industrial. Pero para que surta efecto requiere de esfuerzo, compromiso y del trabajo coordinado con proveedores, clientes y socios tecnológicos en entornos colaborativos, para favorecer su implicación en todas las fases del desarrollo. Tenemos que interiorizar que aquellas empresas que no inviertan en innovación y se aíslen de dichos entornos colaborativos, no serán sostenibles, y por lo tanto, están destinadas a no sobrevivir. Hagamos de la sostenibilidad un motivo para reinventarnos.

 

Milagros García

Directora de Marketing en Ormazabal